“Como todas las mañanas, hoy he salido temprano para pasear a nuestra mascota familiar. “Neska” es una pequeña perrita que apenas levanta más de dos palmos del suelo. Como si cada día fuera una novedad para ella, explora inquieta y curiosa cada rincón del paseo. Y juega persiguiendo a mirlos y palomas, quizás soñando en que algún día pueda alcanzarlos. Mientras ella disfruta de todo lo nuevo que nos ofrece el día, yo permanezco encapsulado, inmerso en mis pensamientos y preocupaciones de ayer y de mañana… Levanto la cabeza y, mirando a “Neska” con ternura, sonrío. Me pregunto ¿Quién saca a pasear a quién? Acariciándola, le agradezco el aprendizaje que me brinda, por despertar y descubrir que hoy es el momento diferente”.

“Afortunada la persona que se ríe de sí misma, ya que nunca le faltará motivo de diversión”.

(Anónimo)

La psicología ambiental promueve que experimentemos la naturaleza en todos los niveles: físico, sensorial y emocional. Son numerosos los estudios científicos que avalan los efectos positivos de la naturaleza sobre nuestra salud física y mental: para reducir el estrés, reforzar nuestro sistema inmunitario, favorecer la memoria y la atención, fomentar la creatividad, etc.

Hace unos 2 millones de años, nuestros antepasados recorrían unos 14 km diarios en la búsqueda del alimento. Ahora, cuando paseamos contigo, practicamos un  ejercicio físico moderado en plena naturaleza. Para el organismo, este ejercicio supone un tipo de estrés leve, de baja intensidad, que aumenta progresivamente tu capacidad de adaptación. Así pues, cuando decides salir de tu sedentario estado de confort, estás generando un tipo de estrés ecológico y saludable.

La actividad física moderada mejora nuestra aptitud física y con ello la salud cardio-respiratoria, metabólica y también la funcionalidad cerebral. Las evidencias científicas ponen de manifiesto que el ejercicio aeróbico moderado mejora tu capacidad cognitiva a través del aumento de la plasticidad sináptica y de la formación de neuronas nuevas (neurogénesis). También ha demostrado ser una buena terapia complementaria o preventiva contra el deterioro cognitivo y el riesgo de padecer determinadas enfermedades neurodegenerativas, a la vez que retrasa su edad de comienzo y sintomatología (TREJO, J.L. & SANFELIU, C.).

Esta plasticidad cerebral varía en función de las circunstancias, ajustándose a las necesidades de procesamiento de la información que recibe tu cerebro. Cuando paseamos entre espacios naturales que albergan una elevada riqueza ambiental, exploramos tu percepción sensorial y emocional con la gran variedad de estímulos que ofrece el medio. Estos escenarios naturales nos proporcionan un enriquecimiento ambiental; un eficaz “antídoto” frente a la sobreestimulación cognitiva a la que estamos sometidos continuamente. Los conocimientos en neurobiología del cerebro ponen de manifiesto el cambio en los niveles de neurotransmisores (dopamina y serotonina) y de neuromoduladores (endorfinas) que nos produce, generando un estado cerebral activado con sensaciones de recompensa.

Y cuando convertimos el paseo en una actividad recreativa, en compañía y compartida emocionalmente, aumentamos sus efectos beneficiosos. Todo ello provoca un cambio placentero, mejorando tu estado de ánimo, la autoestima y el equilibrio psicológico, produciendo un bienestar cognitivo y emocional a todas las edades.

¿Sabías que se trata de un cambio sostenible? Las recientes investigaciones han revelado mecanismos epigenéticos en la transmisión de efectos adquiridos asociados al ejercicio físico. No se trata de caracteres adquiridos que se heredan, sino de aquellos procesos biológicos que, de manera natural, están programados para experimentar una variación en respuesta al entorno cambiante del sujeto (TREJO, J.L. & SANFELIU, C.). Es decir, que los efectos positivos de practicar este estilo de vida, tanto a nivel cognitivo como emocional, son heredables por la siguiente generación. Hasta el momento, solo se ha demostrado con pequeños mamíferos en laboratorio. Parece pues, una mera cuestión de tiempo el que descubramos cómo sus efectos positivos no solo son beneficiosos para quién los practica, sino también para su descendencia.

Antes de comenzar nuestro paseo, exploraremos tus hábitos. ¿Hay alguno que desees cambiar para mejorar tu estilo de vida?  Recuerda que el nuevo hábito debe proporcionarte el mismo beneficio o ventaja que el antiguo, aunque de forma más ecológica y saludable para ti.

 Te proponemos 5 hábitos naturales, saludables y ecológicos.

1º) Practica el paseo, un ejercicio físico aeróbico y moderado.

2º) Conecta con la naturaleza, en todas tus dimensiones.

3º) Comparte tus emociones en compañía. Entrena tu empatía.

4º) Respira. Aprende a respirar de manera consciente.

5º) Llena tu mochila con sentido del humor. Ríete con los demás y, sobre todo, de ti mismo/a.

Con emonatura TÚ sientes el cambio!!!

  

Ilustración:  © Emonatura (2022)

REFERENCIAS

– TREJO, J.L. & SANFELIU, C. (2020) Cerebro y ejercicio. Ed. CSIC.

 

“¿De qué color prefieres tu burbuja?”  (En el próximo artículo)