“Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas…”

Fragmento del poema “Estados de ánimo” (Mario Benedetti)

 

Las diferentes formas de vida animal disponemos de un heterogéneo conjunto de habilidades y procesos para nuestra adaptación, aprendizaje y, sobre todo, para captar y procesar toda la información que percibimos del nicho ecológico que ocupamos. A esta miscelánea de capacidades cognitivas le denominamos inteligencia animal. La evolución es la creativa escultora de estas capacidades y, para los animales, ha moldeado un sistema nervioso con una estructura cerebral.

Sin embargo, en el proceso evolutivo no existe un molde común de inteligencia animal. Y en aquellas especies que mostramos un comportamiento social, la complejidad del cerebro aumenta. Ante el reto de comprender como las demás especies animales procesan la información del medio, las recientes investigaciones nos proporcionan nuevas perspectivas sobre la cognición animal. Los conocimientos científicos avalan la necesidad de cambiar antiguas creencias, ante el descubrimiento de que las formas más avanzadas de inteligencia no se encuentran únicamente en los animales que etiquetamos como superiores.

¡Hasta los pequeños necesitan jugar!

Aún se conoce poco sobre el comportamiento animal en las especies de pequeño tamaño, pero el que muestran los insectos sociales, como las abejas y las hormigas, es asombroso. Con el cerebro del tamaño de una semilla, las abejas son animales mucho más complejos de lo que se pensaba, llegando a usar herramientas para modificar el entorno de su colmena. Una reciente investigación sobre el comportamiento de los abejorros, ha puesto de manifiesto que parecen disfrutar haciendo rodar pelotas de madera, presumiblemente sólo porque es divertido. Estos resultados contribuyen a la cuestión de la sensibilidad en los insectos y dan más apoyo a la existencia de estados afectivos positivos en estos animales sociales. El juego representa el mecanismo más eficaz diseñado por la naturaleza para el aprendizaje de comportamientos. No se limita a la especie humana, sino que es un fenómeno que se observa en otras muchas especies animales. Se cree que contribuye al desarrollo y mantenimiento de las  capacidades motoras y cognitivas, y se considera un aspecto importante del bienestar animal.

“La creación de algo nuevo no es un logro del intelecto, sino el instinto de juego que actúa a partir de una necesidad interior. 
La mente juega con las cosas que ama”.
(Carl Gustav Jung)

Y cuanto más grande… ¿mejor?

Cada especie animal posee las capacidades cognitivas que necesita para su supervivencia. Hay especies que no precisan resolver problemas complejos, o que no requieren del uso de herramientas, etc. Tener más capacidades de las necesarias implica un mayor consumo energético para el cerebro y resulta inútil para la supervivencia de la especie. La ciencia nos revela que la inteligencia de una especie animal no se puede predecir por el tamaño de su cerebro. No es el tamaño del cerebro en términos absolutos lo que importa, sino la proporción entre el tamaño cerebral y el corporal. Las recientes investigaciones llevadas a cabo en aves, también ponen de manifiesto la importancia del número de neuronas en las áreas cerebrales implicadas en el procesamiento de la información.

Los cuervos están considerados como las aves más inteligentes. No solo emplean instrumentos para capturar a sus presas, sino que son capaces de modificar y mejorar sus diseños, compartiendo su conocimiento con otros cuervos. Dentro de los grandes mamíferos, las ballenas son capaces de resolver problemas y poseen un complejo sistema de comunicación que les permite generar estrategias de equipo. Los elefantes tienen una excelente memoria y son capaces de procesar las interacciones sociales más complejas; para lo cual parecen haber desarrollado la empatía y la solidaridad. Entre las especies consideradas como más inteligentes, los delfines de nariz de botella se caracterizan por su avanzada capacidad de comunicación y el sentido de la conciencia. Y en nuestra línea evolutiva de los primates, manifestamos una especial sensibilidad para manejar las relaciones sociales.

Los animales sociales hemos desarrollado capacidades necesarias para el ambiente social en el que vivimos. Las emociones representan un complejo sistema de procesamiento de la información para un entorno social, que comunican nuestro estado afectivo e influyen en nuestro comportamiento. Al conjunto de capacidades sociales le denominamos inteligencia emocional.

¿Te has dado cuenta cómo puedes cambiar tu tamaño?

Las emociones poseen el sorprendente efecto de modificar la percepción que tenemos sobre nosotros mismos. Y así, nuestro tamaño parece cambiar según el estado emocional. Con inteligencia emocional adaptamos nuestro tamaño emocional a las vivencias que experimentamos. En las situaciones en las que nuestro miedo aumenta, haciéndose cada vez más grande, más pequeños nos sentimos. Solo cuando aprendemos a reconocer su presencia como una parte aliada de nosotros mismos, logramos que nuestro miedo se haga más pequeño, más manejable. En aquellas otras circunstancias que nos provocan rabia, experimentamos un exceso de fuerza y energía que nos hace sentir grandes. Solo cuando aprendemos a elegir nuestra respuesta a esa sensación de poder, somos capaces de establecer firmes límites a otras personas y superar los obstáculos del camino. Ante la pérdida de alguien querido o de algo valioso, la tristeza nos embarga hasta hacernos diminutos, casi invisibles. Si compartimos la tristeza, esta se va haciendo cada vez más pequeña, más llevadera. Los momentos de alegría nos permiten reestablecer la proporcionalidad de nuestro tamaño, aumentando nuestra autoestima y autoconfianza.

¿Jugamos a cambiar de tamaño con inteligencia emocional?

Con emonatura TÚ sientes el cambio!!!

 

Ilustración original © Emonatura (2023)

REFERENCIAS

– CRESPO GARAY, C. (2022) ¿Por qué algunos animales son más inteligentes que otros? National Geographic. https://www.nationalgeographic.es/animales/2022/07/por-que-algunos-animales-son-mas-inteligentes-que-otros

– DALY, N. (2020) Estos 14 animales han demostrado una inteligencia asombrosa. National Geographic. https://www.nationalgeographic.es/animales/2020/02/14-animales-han-demostrado-inteligencia-asombrosa

– NATIONAL GEOGRAPHIC (2023) https://www.nationalgeographic.es/animales/abeja

– SIMÓ REL, M. (2018) El mundo de las emociones (2ª edición). Ed. Savanna Books

– VV.AA. (2022) Animales inteligentes. https://www.ecoticias.com/naturaleza/112909_animales-inteligentes